Hace unas semanas tuve que contactar a un electricista y a un plomero para pedir unas cotizaciones. Mientras gestionaba todo, me di cuenta de una constante: mi rechazo casi automático a hacer o recibir llamadas. Si existe la opción de enviar un mensaje, siempre la elijo. Soy cien por ciento "team texto".
Conversando sobre esto hace poco, llegamos a la conclusión de que es un tema generacional. Mi generación adoptó la tecnología y la integró a la rutina de una manera muy distinta a la de nuestros padres. Ellos tienen los mismos teléfonos inteligentes, pero su instinto principal sigue siendo marcar un número. Para ellos, la llamada es lo natural. Para mí, especialmente pasando los días entre líneas de código y resolviendo problemas frente a la pantalla, un mensaje escrito es simplemente más directo, eficiente y menos invasivo.
Todo esto me dejó con una duda en la cabeza. Si mis padres son "team llamada" y yo soy definitivamente "team texto", ¿qué le tocará a mi Hijo cuando crezca?
¿Se comunicarán a través de asistentes de inteligencia artificial que hablen por ellos?
Aún falta tiempo para descubrirlo. Por ahora, seguiré resolviendo los arreglos de la casa escribiendo por WhatsApp.