Esta semana ha sido pesada. Mi bebé estuvo enfermo y pasamos la noche en la clínica. Afortunadamente, sentarme a programar siempre ha sido mi forma de despejar la mente y encontrar un poco de orden cuando las cosas se complican. No todo es código en la vida, pero el código ayuda a desconectar.

​En estos días para distraerme, me he enfocado en el backend. Estuve escribiendo una API en Golang, buscando simplificar la arquitectura para que sea rápida y escalable. Para estructurar otras partes de mis plataformas, sigo apoyándome en Django, y en el frontend he estado usando Astro para construir interfaces más ligeras.

​A nivel de infraestructura, he usado Docker para organizar mis servidores y reforzar la seguridad de los despliegues.

​Aún mantengo los proyectos en secreto, pero sumergirme en estas herramientas, gestionar mi servidor y hacer pruebas en local me ha servido de escape durante una semana difícil. Poco a poco vamos avanzando.